Historia del Molino del Panadero

En el año 1941, mi abuelo D. Bernardo Rodríguez Sánchez, compró unas casitas que había junto a la panadería y construyó un molino de aceite que funcionó muy bien durante años. En la década de 1960 el campo ya no se cultivaba tanto y muchos jimeranos emigraron a Europa, especialmente Alemania, este molino de aceite dejó de ser rentable. En el mismo lugar, mi abuelo, con la ayuda de mi padre y mi tío, instalaron un molino eléctrico de trigo con las piedras que tenían del viejo molino de agua en el río Guadiaro, aquello supuso la Revolución Industrial en Jimera de Líbar. Cuando yo era niño, estas máquinas todavía funcionaban y recuerdo perfectamente cómo los hombres venían con mulos y burros cargados con sacos de trigo, molían y se llevaban de regreso los sacos de harina.
En la década de 1980, mi padre, D. Sebastián Rodríguez Ramírez había tomado el testigo del molino y la panadería aunque las harineras industriales eran una realidad y el molino subsistía por tesón del panadero/molinero y por la inercia de una piedra que llevaba docenas de años girando. La emigración de jimeranos volvió a atacar con dureza, esta vez a Barcelona. La corona del eje de la maquinaria se rompió y ya no mereció la pena arreglarla. El molino se convirtió en almacén de la panadería, usado para las matanzas y poco más.
En el cambio de milenio, mis primos hermanos de la botica: Pepi, Paco, Marinés y Bernardo Javier, llegaron a un trato con mi padre y trocaron el molino en restaurante. Con esfuerzo y buen gusto, adaptaron el espacio, respetaron la maquinaria, adecuaron los accesos y consiguieron que el restaurante funcionase durante algunos años. Pero, ¡ay!, Jimera de Líbar es un pueblo pequeño, pueblo de un solo bar, no de tres bares en invierno y seis en verano. Aquellos emigrantes que retornaban cada verano con sus hijos poco a poco dejaron de volver y el pueblo se llenaba los días de feria y poco más. La selección natural aplicada a las empresas (léase a Charles Darwin o a Adam Smith) hizo que no saliese adelante: el restaurante era bueno, pero el negocio era malo.
En el año 2016, yo, Bernardo Diego Rodríguez Rodríguez, tomo el relevo del molino y decido convertirlo en casa rural, por la memoria del abuelo y de mi padre, por el legado de mi hijo. Comienzan obras, reformas, restauraciones, preguntas y respuestas: qué dejo, qué quito, qué pongo, qué guardo, cómo hago, cuándo, dónde, por quién… En el molino invierto todos mis ahorros e ilusiones, lo que pedí y lo que me regalaron. Recibo la inestimable ayuda de trabajadoras y bellas personas: Guacimara, pintora de brocha fina, resultante en restauradora y decoradora, además de ser mi mujer y madre de nuestro hijo Darío; de Mr. Gavin Thomson, arquitecto escocés que dibujó los primeros planos, mil veces modificados pero fieles al original; de mis hermanas Déborah y Sonia que siempre estuvieron dispuestas; de mi hermano Sergio por su generosidad en el reparto; de Carlos, al que saqueé de herramientas y materiales; de Oscar Fernández, constructor, siempre en buena sintonía y comunicación; de Pedro y Javier especialistas en pintura blanco nuclear; de Mercedes, Antonio y Pedro de la Escuela de Turismo; de María José, ama de llaves; y de muchos otros que no nombro para no aburrir pero a los que igualmente agradezco su aportación.
En el verano de 2017 la casa está terminada, inscrita en el registro de turismo de Andalucía e inaugurada con un gran asadero familiar a base de cordero y buen vino. Los primeros huéspedes empiezan a llegar en otoño y desde entonces estamos encantados de recibir buenas personas y recabar buenas críticas.
El espacio principal, el Molino del Panadero es una gran casa con 4 habitaciones, 3 baños y un gran salón-cocina-zona de estar donde se conservan las máquinas originales del molino de trigo, con capacidad para 11 personas. Lo que fue la cuadra del molino resultó en dos casas más pequeñas y coquetas, una sobre otra: Casa Recentar en la planta baja y Casa Martijín en la planta alta, con capacidad para 2 personas cada una. En total, utilizando camas supletorias, podemos alojar de 2 a 19 huéspedes.
A pesar de estar en el 30 de la calle Peña, dentro del casco urbano de Jimera de Líbar, las tres casas parecen estar en medio del campo. Todas las vistas son espectaculares, directamente a la naturaleza: al valle del río Guadiaro, el parque natural de la Sierra de Grazalema y la Serranía de Ronda.
Las casas conservan el encanto de lo rústico, de lo vintage, llenas de encanto, con accesorios de calidad, sin olvidarnos los detalles y comodidades de la vida moderna: agua caliente y corriente, internet Wi-Fi, chimenea, estufa, climalit, lavavajillas, terraza, edredón nórdico, ventilador, TV led, biblioteca, corral, etc
Es lo que en esta época de fusión entre tendencias, espacios y culturas , gusto en denominar: Turismo Rústico-Industrial.
Atrévase a conocerlo, prepárese a disfrutarlo.

¿Cómo llegar a Jimera de Líbar?

Jimera de Líbar está en el camino de la antigua calzada romana que comunicaba la zona del estrecho de Gibraltar con el interior de la península.

Jimera de Líbar está a menos de dos horas de viaje de las principales capitales de Andalucía.

el-molino-del-panadero-como-llegar-a-jimera-de-libar-con-ruta

 

* Si necesita tomar un avión, tiene cuatro aeropuertos cercanos:

Gibraltar, 88 km

Jerez de la Frontera, 121 km

Málaga, 127 km

Sevilla, 132 km

 

* Si utiliza el coche le recomendamos las siguientes rutas:

RUTA 1: MÁLAGA-Cártama-Ardales-Ronda-Benaoján-JIMERA DE LÍBAR

RUTA 2: SEVILLA-Utrera-Algodonales-Montejaque-Benaoján-JIMERA DE LÍBAR

RUTA 3: JEREZ DE LA FRONTERA-Arcos de la Frontera-Algodonales-Montejaque-Benaoján-JIMERA DE LÍBAR

RUTA 4: GIBRALTAR-Taraguilla-Jimena de la Frontera-San Pablo-Gaucín-JIMERA DE LÍBAR

 

* Si viene en tren, la estación de Jimera de Líbar está en la línea Algeciras-Bobadilla.

* Hay un autobús diario Jimera de Líbar – Ronda.

* Si viene caminando, Jimera de Líbar está en La Gran Senda de Málaga, en el camino de la antigua calzada romana y en la ruta de Fray Leopoldo de Alpandeire.

Como ve es muy fácil llegar a Jimera de Líbar.

 

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Casa Martijín

La Casa Martijín se encuentra en la primera planta, sobre la Casa Recentar.

En el lado este, Casa Martijín tiene la entrada de la calle y un dormitorio para dos personas con armario empotrado. Del lado oeste, un salón-cocina y una súper terraza con las mejores vistas al Valle del Río Guadiaro, el Parque Natural de la Sierra de Grazalema y la Serranía de Ronda.

Aunque falta mucho trabajo, espero que dentro de poco esté disponible, todavía hay que arreglar el suelo, restaurar la cocina, pintar toda la casa, amueblar y decorar, encontrar cabeceros para las camas, un sofá, mesas, sillas, cuadros y un largo etcétera.

De momento lo que hay son materiales, escombros e ilusiones esparcidos a partes iguales, pero yo ya empiezo a ver una casa con mucho encanto y vistas inmejorables.

 

 

 

Descubierto un Grazalemasaurio en Jimera de Líbar (Málaga)

Un grupo de paleontólogos escoceses y españoles ha estado investigando un dinosaurio de una especie no catalogada que vivió en el valle del Guadiaro y en el macizo de Grazalema.

De costumbres acuáticas, este omnívoro tanto pacía en los yerbazales de la vega del Guadiaro, como cazaba especímenes más pequeños en los bosques cretácicos. Sin tener el tamaño y la fama de otros congéneres el Grazalemasaurio era un depredador temible y estaba en lo más alto de la cadena alimenticia.

Huellas fosilizadas en la orilla oeste de lo que hoy se conoce como la Venta Rey, guiaron a los expertos hasta la cueva del Chapi y procedieron a su exploración. En las zonas más profundas de la cueva se han descubierto más huellas, huesos y restos de un nido con huevos eclosionados. También encontraron lo que parecen ser bostas frescas de Grazalemasaurio, lo que indica la posibilidad de encontrar un ejemplar vivo.

En los últimos días una expedición de japoneses a cargo del profesor Tanaka (cuya famosa foto del monstruo del lago Ness no fue aceptada por la comunidad científica) se ha sumado a la búsqueda y está alojada en Jimera de Líbar intentando pasar a la historia como los grandes descubridores prehistóricos del siglo XXI.

Jimera de Líbar ofrece el mejor punto de partida para explorar la comarca y acechar al animal. Las terrazas de la calle Mártires de Igueriben y la calle Peña son el mejor punto de observación.

Mr. Kirkpatrick, tras trasegar una botella y media de Tío Pepe entre la tarde y la madrugada de ayer, afirmó haber visto el monstruo desde la terraza del Molino del Panadero, pero que no pudo hacer una foto porque se había quedado sin batería. Aún así ha dibujado la acuarela que les mostramos a continuación y que está siendo revisada por un grupo de expertos.

– ¡De Jimera no me voy hasta que lo pueda demostrar! – ha dicho Mr. Kirkpatrick.
– ¡Pues yo tampoco! – Aseguró el profesor Tanaka.

grazalemasaurio

Iluminación nocturna

La casa está cada vez más avanzada y pronto estará dispuesta para su uso.

Ya tenemos electricidad en El Molino del Panadero y La Casa Recentar.

Aquí puede ver unas fotos de pruebas del alumbrado.

Espero que les gusten.

 

¡Saludos molineros!

Una semana en El Molino del Panadero

Puede parecer que una semana es mucho tiempo para un pueblo como Jimera de Líbar, pero no es así. A continuación le hacemos una propuesta de cómo pasar una semana en El Molino del Panadero.

Día 1: La llegada.

Después de un día de viaje lo que apetece es llegar a casa y descansar. Probablemente llegue por la tarde y con el maletero lleno. Instálese en la casa, llene la nevera, disfrute de la chimenea, la terraza y el sofá. Ponga música, lea, relájese y envíe un mensaje con foto a sus familiares y amigos “Ya hemos llegado a Jimera de Líbar”, “Qué sitio más bonito”, “Tienen dos molinos en el salón”, Sigue leyendo “Una semana en El Molino del Panadero”

Work in progress

el molino del panadero 3 contraluces

El trabajo sigue adelante.

Acompaño estas palabras con las fotos de la última visita a la obra. La cubierta está completamente terminada, ya hay habitaciones en la primera planta, paredes en los cuartos de baño y encimera en la cocina.

Los volúmenes están perfectamente determinados y la impresión es muy buena.

El sol de la mañana crea un bonito juego de luces y sombras. La terraza sigue tan maravillosa como siempre.

Es domingo: incluso las herramientas necesitan descansar.